Terapia Masaje Rítmico (según la Dra. Ita Wegman)

El ritmo sostiene la vida. El ritmo es el verdadero portador de la salud. Sobre este principio se fundamenta el Masaje Rítmico: despertar los procesos curativos a través del impulso rítmico.

La Terapia de Masaje Rítmico parte de la comprensión de que el ser humano es un ser con alma y espíritu, y que su cuerpo físico-material está impregnado por fuerzas vitales. A través de su cualidad rítmica, actúa directamente sobre las fuerzas vitales del ser humano (también llamadas cuerpo etérico). De este modo, estimula las fuerzas de autocuración y sus capacidades regenerativas y de renovación, que están en constante movimiento y transformación.

La técnica

Lo que distingue a la Terapia de Masaje Rítmico es la calidad de su técnica manual, que se aplica de manera diferenciada y se adaptan a las necesidades y condiciones de cada paciente.

Las formas de los movimientos manuales en el masaje rítmico son reflejos de movimientos cósmicos. La calidad del contacto surge del constante dialogo de fuerzas entre el centro y la periferia, en un ritmo continuo de tensionar y soltar. Este ritmo corresponde al proceso de inspiración y espiración. Cuando cada maniobra del masaje se inspira en estas formas arquetípicas, sienta las bases para que en el organismo se despierte una fuerza renovadora que actúe como impulso de sanación.

Esta calidad de toque sutil y consciente se ajusta a la naturaleza espiritual del ser humano. La técnica de Amasamientos y fricciones trabajan profundamente a través de la musculatura. Formas como la lemniscata (∞) o los movimientos en espiral, de origen cósmico, reconectan al ser humano con su totalidad.

Efectos

La acción de esta terapia aporta al organismo humano movimientos ordenadores y sanadores, los cuales el cuerpo puede captar y convertir en impulsos curativos. Puede tener un efecto calmante o estimulante, según las necesidades individuales. Para muchas enfermedades de nuestra época —especialmente las crónicas— el Masaje Rítmico constituye una terapia fundamental, capaz de movilizar lo que se ha endurecido o paralizado, devolviéndole su fluidez. De este modo, se integra naturalmente con los tratamientos con medicamentos, la terapia conversacional y las terapias de la medicina antroposófica y la medicina natural.

Ámbito de aplicación terapéutica

Gracias al efecto de succión mediante una alternancia rítmica de tensión y liberación, realizada con las manos, el campo de aplicación del Masaje Rítmico se amplía considerablemente. Según cómo se utilicen estos gestos, pueden generar fluidez, calidez, alivio del dolor, favorecer el retorno de los líquidos al corazón o ayudar a dar forma al organismo. Esto permite tratar tanto enfermedades agudas como crónicas, inflamatorias, estancadas o con tendencia a la rigidez, en una amplia variedad de áreas médicas: cirugía, obstetricia, geriatría, ginecología, pedagogía curativa, medicina interna, neurología, oncología, ortopedia, pediatría, cuidados paliativos, entre otras.

Aceites etéricos

El uso de aceites etericos en la terapia de masaje rítmico no responde únicamente a la necesidad de un medio biológico que facilite el trabajo manual. En la mayoría de los tratamientos, se aplica un aceite que contiene una sustancia curativa específica e individualizada para el paciente, lo que aporta al proceso una dimensión terapéutica profunda y personalizada.

La terapia se desarrolla en dos fases: 40 minutos de masaje y 15 minutos de reposo.

Importancia del reposo posterior
Resonancia interior:

El reposo tras la terapia le brinda al cuerpo el tiempo necesario para asimilar los efectos del masaje e integrar los procesos que han sido activados.

Regeneración:

En esta fase de calma, libre de estímulos externos, el organismo aprovecha sus fuerzas de autocuración puestas en marcha por la terapia, favoreciendo así la regeneración.

Conciencia:

El descanso también ayuda a que el paciente tome mayor conciencia de sus sensaciones corporales, y así desarrollar una comprensión más profunda de sus procesos físicos y anímicos.